La industria argentina atraviesa un escenario de fuerte deterioro, con pérdida de puestos de trabajo, menor actividad y dificultades crecientes para las PyMEs. Para el empresario metalúrgico y vicepresidente de CADIEEL, José Tamborenea, la salida requiere recuperar competitividad y avanzar en políticas industriales que permitan a las empresas locales competir en igualdad de condiciones.
“El ajuste lo pagó más el privado. Porque no bajaron los impuestos para nuestras industrias”, sostuvo Tamborenea, al analizar el impacto de las medidas económicas sobre el sector. Y advirtió que la apertura comercial, sin corregir previamente las asimetrías internas, profundiza las dificultades de las empresas nacionales.
En ese sentido, cuestionó la estructura de costos que enfrenta la producción argentina: “Hasta la puerta de la fábrica nosotros tenemos una serie de productos que hicimos, con más del doble de los impuestos que tiene Brasil y que tiene México”.
Para Tamborenea, el problema excede a una empresa o a un sector y requiere una estrategia productiva. Puso como ejemplo el caso de Italia y otros países que sostienen a sus industrias mediante herramientas de financiamiento, promoción de las exportaciones, ciencia y tecnología.
“Entendamos que esa es la forma de defenderse”, afirmó, y remarcó: “Todos los países hacen algo al respecto. Europa hace algo al respecto, Estados Unidos contesta, lo hace Brasil, lo hizo México”.
El empresario también destacó el rol de las políticas industriales en el desarrollo de China: “Fomentaron la industria, hicieron política industrial, le bajaron los impuestos a esa industria, le prestan créditos a tasa cero”.
La situación, según su propia experiencia empresarial, ya tiene consecuencias concretas. “Lo que vemos en este corto recorrido, es la peor circunstancia que encontramos”, señaló Tamborenea, quien aseguró haber perdido más operarios que durante la crisis industrial de años anteriores.
El planteo apunta así a la necesidad de construir condiciones que permitan a las PyMEs sostener el empleo, invertir y competir, en un contexto internacional donde —según Tamborenea— la industria no compite solamente contra otras empresas, sino contra Estados que desarrollan políticas activas para proteger y potenciar su entramado productivo.